DÍA 18.- EL MENÚ RECURSO (5) EL CAPRICHO

En la vida cotidiana de una empresa hay momentos campañas fuertes, y otras con menor respuesta de los clientes. Por ejemplo: ¿Cuánto vende una paragüería en verano?

Si hemos hecho un estudio en profundidad es posible que incluso podamos prever algunos de esos momentos menos prósperos y adaptarnos a ellos. Por ejemplo, si los chinos utilizan los paraguas como sombrillas para salvaguardarse de los rayos UV… tal vez sea una buena idea hacer una campaña publicitaria con la imagen de una china guapísima parapetada bajo uno de nuestros paraguas en un día de sol en el que se funde hasta el asfalto, y además añadir información sobre el  índice de protección frente a rayos UV de nuestros productos, aunque los que los compremos para guarecernos de la lluvia no miremos esa etiqueta.

Si no se ha hecho el estudio, pero aun con todo, se actúa con prudencia, pueden afrontarse a la espera de que vengan los mejores tiempos, sin que la empresa tenga que enfrentarse a mayores consecuencias.

Por tanto este recurso no sería para todos los días, sino que si durante todo el resto de los días hacemos las cosas bien, no pasa nada por utilizar este recurso en los momentos en los que el negocio flaquea.

Evidentemente todo lo que hemos previsto en nuestro menú recurso sería hacer las cosas muy bien, y así las haremos la mayoría de las veces. Pero imaginemos que algún día no podemos ni con esa propuesta.

Estamos abordando por tanto hoy nuestras debilidades. Y entre todas nuestras debilidades, nuestros alimentos favoritos no tan saludables, hoy vamos a elegir uno, el que más nos guste, y vamos a determinar la menor cantidad con la que podríamos darnos por satisfechos.

Dicen que en la variedad está el gusto. Como dije en el anterior capítulo tenemos tantos alimentos poco saludables  a nuestra disposición, que como podemos ir cambiando no nos aburrimos nunca de ellos. Pero ¿Qué pasaría si nos quedáramos solo con uno por un tiempo, el que más nos guste de todos, y cuando  nos diese el arrebato de recurrir a la comida no sana, sólo pudiéramos recurrir a ese deseo? En algún momento, por muy apetitoso que nos pareciera hasta entonces, llegaría a saturarnos y pasaría a ser un alimento secundario. ¿Habríamos vencido por tanto el deseo frente a ese alimento concreto?

Bien, pues cuando llegue el momento en que queramos comer carbodrogas, recurriremos solo a esa, y en la cantidad que hoy establezcamos, la disfrutaremos, la saborearemos, al fin y al cabo es nuestra carbodroga favorita, y ya está.

Quiero que concretemos al máximo el producto elegido. No vale decir chocolate. Tendremos que decir la marca exacta, y la tipología si las hay. Igual con el helado por ejemplo, no vale decir sólo el helado, sino que seleccionaremos la marca exacta y el sabor elegido.

Yo tengo muy claro que mi delito elegido es el regaliz negro. El que más me gusta es el que conocemos como torpedos, balines, supositorios, colorinas… Y ya que me voy a dar el gustazo de comerlo de cuando en cuando, no me voy a conformar con los que son brillantes, como los de Haribo, que no me gustan tanto y saben más a anís. Voy a elegir la marca Damel, que son los que realmente me gustan. Es importante definirlo así, que no te valga ningún otro, nos hemos convertido en gourmets, y no comemos cualquier cosa, solo lo que nos gusta.

Ahora determinaremos la cantidad que pueda dejarnos satisfech@s. Si a estas alturas resistimos todavía el reto del primer día, es posible que ya subsistamos con una cantidad razonable, en vez de pegarnos el atracón del siglo.

Mide lo que a ti te parezca satisfactorio. Una vez que lo hayamos decidido, comprometámonos desde este momento, en que si alguna vez sucumbimos, solo a-come-teremos ese deseo en calidad y cantidad.

Si, ya sé que ningún médico, ni ningún nutricionista nos recomendará esto. Pero será lo que hagamos en el momento que flaqueemos, seguramente acompañando este vicio de otros más y en cantidades desmedidas. Por eso te propongo que hoy nos planifiquemos  esta estrategia, porque sabemos que en algún momento sucumbiremos, nadie es perfecto. Al menos que sepamos controlar premeditadamente en qué condiciones satisfacemos el deseo que nos hace más débiles frente a nuestro deseo de estar delgados.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close