DIA 15: EL MENÚ RECURSO(2)- LA COMIDA

Alguna vez te has parado a pensar ¿Cuándo falla tu dieta?. Generalmente la motivación matutina no suele fallar, nos acabamos de levantar con el propósito firme de llevar a cabo nuestra dieta. Llegamos descansados tras el sueño recuperador, y con la mejor de las energías abordamos el día.

A medida que este transcurre, sin embargo, la energía suele empezar a tambalearse: Emociones diversas, frustraciones, tensiones laborales, familiares, falta de tiempo…

Cuando llega la noche, además se acumula el cansancio, con lo que las posibilidades de que nuestro mejor propósito se venga abajo, aumentan.

Si ya tenemos medidas nuestras fuerzas y nos anticipamos a nuestras debilidades, nos haremos más fuertes y no sucumbiremos tan fácilmente a ellas. Como ya hablamos, reconocer nuestras debilidades y afrontarlas para superarlas nos hace más fuertes.

Con este preámbulo, vamos a plantearnos hoy el elegir una comida sana favorita. Si la comida sana es lo mismo que comemos en otras dietas, ensalada y  pescado a la plancha, puede que nuestro cerebro reptiliano se rebele, nos convierta en Diana, la mala de “V” y nos haga engullir todo lo que pillemos a nuestro paso cual boa constrictor.

Uno de mis platos favoritos  en un día de esos en los que me faltan las fuerzas para cocinar y comer en modo “los juegos del hambre” sería  una ensalada de pimientos rojos asados, con huevo cocido, atún, un toque de ajo muy picado, todo ello aderezado con vinagre de módena y un chorrito de aceite. Creo que me encantaría en versión tosta, y podría acompañarlo con otra ensalada, de rúcula (mi hoja verde favorita, me la como hasta sin aliñar), cherry y mozzarella, que también me encanta. Y de postre, una chocolatina negra con un café cortado. Todo fácil de hacer y fácil disponer en casa.

¿Qué te parece? Qué te gustaría comer a ti en un día así? ¿Qué te parece relativamente sano, y sin embargo salivas de placer cuando lo piensas?

Cuando tengo un día “complicado” lo que más me cuesta es ponerme a cocinar, y acabo recurriendo a cosas que tengo en la nevera, o bien congeladas, o bien preparadas. Si no hay nada de eso, lo más seguro es que acabe picoteando cual gallina, sin separar el pico de la nevera o la despensa. Como además cómo rápido, no sé si quiero dulce o salado, ni sé siquiera qué quiero, nada me sacia, y acabo comiendo más que si me hubiera sentado tranquilamente a comer. Es lo que yo llamo, el momento “All Brunch”, frente a los momentos “All-bran” esos que anuncian en TV.

Por eso, si además de tener previsto lo que voy a comer llegado el caso,  lo tengo preparado del día anterior, aún será más fácil llevarlo a cabo. Pongamos que la noche anterior, sé que tengo una cena en la que seguro que como algo más de lo que comería  normalmente, que además es probable que me acueste tarde y que, muy probablemente me levantaré con la cabeza pesada porque haya tomado un chupito, una copita… Si me adelanto a la situación y dejo mi ensalada de pimientos preparada desde el día anterior, además de estar más sabrosa, no tendré más que ponerla sobre la tosta al día siguiente, y mientras se tuesta el pan, podré ir preparando la ensalada de rúcula, cherry y mozzarella. Tiempo de preparación total 5 minutos, y a disfrutar de mis platos favoritos y a saborearlos a tope.

Pensamos que solo nos gustan las cosas que engordan, pero si nos paramos a pensarlo detenidamente, hay muchos platos que nos encantan que son sanos y no nos van a hacer engordar. Esas son realmente nuestras fortalezas. Pero tantos años de maltrato psicológico pensando eso de “¡Qué mala suerte! ¡Solo me gustan las cosas que engordan!” han hecho que nos olvidemos de que también tenemos muchas comidas sanas que nos encantan.

Si me preocupa el pan, compraré el de centeno integral, que dicen que es el más saludable, o el de granos germinados, más agrio, pero saludable y saciante. Los pimientos puedo asarlos en el horno, si no tengo tiempo, compro un tarro de pimientos que contenga pocos aditivos. Puedo cocer los huevos, o comprarlos ya cocidos. Es un “irme acercando” poco a poco a lo bueno, en vez de rendirme a lo bueno porque no puedo hacerlo todo perfecto.

Creo que la planificación en cualquier empresa, y más en esta que nos ocupa, es uno de los ingredientes más importantes para cocinar nuestro éxito. ¡Piénsalo y mañana me cuentas!

 

 

 

 

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