DÍA 14: EL “MENÚ RECURSO (1)- EL DESAYUNO”

¿Cómo estás? Hoy llegamos a nuestra segunda semana. Te doy mi más sincera enhorabuena. Habrá habido baches, habrá habido buenos momentos, pero aquí seguimos. Buena señal de una gran fortaleza.

¡Hoy vamos a trabajar sobre otra fortaleza, nuestros buenos deseos!.

Si quieres que una empresa funcione adecuadamente, tienes que hacer planes de amortización, que son como previsiones para ir reponiendo activos cuando estos fallen.

La vida no es perfecta, y ninguna empresa está libre de que la multifunción enorme y estupenda que compraron hace 2 años y cuya garantía acaba de prescribir se estropee. Así que tendrán que disponer de fondos para reponer o reparar los activos, y para sustituirlos porque con el paso de los años se van depreciando hasta la obsolescencia.

Cuando nos ponemos a dieta, como ya dijimos, hemos aprendido a funcionar con el piloto automático puesto, de tal forma que cuando aparece un imprevisto, no estamos preparad@s para responder a él, y nos cortocircuitamos 😉

Vamos a empezar a elaborar nuestro plan de amortización, pero desde una primera perspectiva de fortaleza: un menú saludable favorito,  lo más sano y lo más sabroso a nuestro gusto. Este será nuestro “Menú Recurso”.

Se tratará de un menú al que recurramos cuando estemos faltos de fuerzas. Si hoy tengo un mal día, siempre será más fácil recurrir a algo que nos gusta, que mirar en la lista que me han pautado “¿A ver qué me toca hoy?” y si no hay buena suerte, caer en la tentación de suplir  con dulce las amarguras.

Más adelante hablaremos también de los “Días de compensación”, que básicamente es lo que pautan muchos dietistas para  “El día después” de una comilona, pero planteado de forma más inteligente y sobre todo agradable a nuestros placeres. Así, si nos dicen que el día después de una comilona tenemos que restringir la ingesta de alimentos, con la resaca del día siguiente te tienes que poner a pensar que hay que pasar hambre porque ayer cometiste algunos excesos. Sobreviene la sensación de tortura y es posible que hasta a esa tortura sobrevenga el “bueno, ya mañana, que hoy tengo mal día y no estoy para restricciones”.

Si en cambio, mi “Día de compensación” es comer mi menú saludable favorito, la cosa pinta mejor, ¿no crees?

Como lo fácil es poner el piloto automático, en situaciones que requieran de especial esfuerzo y no contemos con demasiadas fuerzas, no vamos a ir contracorriente en esto, recurriremos a encender este “piloto automático placentero”, si te parece bien. Sólo requiere de dos parámetros:

-uno, que sea sencillo,

– y dos, que puedas disponer fácilmente de los alimentos que lo componen.

Si requiere mucha elaboración, o no dispongo en ese momento de los alimentos, es posible que ante la falta de fuerzas tienda a sucumbir, por eso es importante considerar estos dos puntos de partida.

¿Qué consideramos saludable como desayuno, por ejemplo? Dicen que el desayuno ha de ser la comida más fuerte del día, para proveernos de energía toda la jornada.

Las dietas alcalinas se inclinan por consumir la fruta y frutos secos durante el desayuno. Además algunos científicos apuntan que es posible contrarrestar la subida del índice glucémico de la fructosa con el tipo de grasas que contienen los frutos secos, así que la mezcla es estupenda.

Entre todos los frutos secos, mi favorito son las nueces de macadamia. Suelo comprarlas en Mercadona porque no vienen fritas y apenas están saladas, como en otras grandes superficies.

Por otro lado, todos los veranos voy a un puesto del mercadillo de Santoña, que me encanta, a comprar fruta deshidratada sin azucar. No soy muy frutera, y además mi marido tiene alergia a la fructosa, sin embargo la fruta deshidratada me resulta mucho más fácil de comer y llevar en el bolso como tentempié. Dentro de que es menos sano que comer la fruta fresca, elijo la deshidratación más sana, que no lleva añadidos. La conservo en frascos de cristal en la nevera, y si se ha quedado algo más seca que lo que me gustaría, la pongo a remojo un rato antes de consumirla.

Os dejo un artículo sobre las frutas deshidratadas, por si alguien quiere echarle un vistazo.

https://nutricionsinmas.com/frutas-deshidratadas/

Este año tenían como novedad melón de cantaloupe deshidratado. ¡Qué cosa más rica! ¡Es como comerse una gominola!.

Como se me van agotando las provisiones, mientras salivo como los perros de Paulov pensando en volver a por más el verano que viene, he decidido que voy a dedicar mis existencias de frutas deshidratadas al “Menú recurso” y que mi desayuno de ese día va a consistir en mi cortado mañanero, acompañado de un bol de frutas deshidratadas y nueces de macadamia, a las que tal vez añada un yogur cremoso. He elegido mi desayuno precisamente porque es fácil disponer de esos alimentos en la nevera y en la despensa, preparados para ser consumidos en cualquier ocasión que lo requiera.

He hecho la prueba un par de días, y curiosamente, después de ese desayuno, no he tenido nada de hambre, ni ninguna necesidad de comer el tentempié del almuerzo. Puedes probarlo, a ver si a ti te pasa lo mismo.

Crea tu propio desayuno a tu gusto, intenta hacerlo gourmet, algo sibarita que te haga feliz, que sea más un premio que un castigo como suele tratarse casi siempre la compensación, creando un reflejo condicional absurdo.

Si te gustan las tostadas con mantequilla y mermelada, compra un buen pan de centeno, o de granos germinados,  más sanos que el gluten que lleva el pan normal, la mantequilla más natural y más buena que encuentres. Y si te parece más saludable, como han comenzado a vender frutas congeladas en muchas grandes superficies, descongela una porción, se hace bastante rápido, cuélala para quitar los líquidos y edulcórala con panela, que también es el edulcorante más sano que existe.  Tómate 1 tostada en vez de 2, o media en vez de 1 y acompáñalo de tu fruta favorita, y saboréalo  como el mayor de los placeres.

Cambiemos el hábito “Tragón” por el hábito “Gourmet”, y disfrutemos de cada momento.

¿Has probado a tomar una tortilla francesa con un poco de queso y jamón para desayunar? ¡Como si estuvieras en el buffet de un hotel!.

¿Y una tostada con tomate y aguacate cortados en taquitos pequeñitos, una pizca de sal y aceite para los que disfrutan del saladito? ¿O la tosta con una buena loncha de jamón ibérico?

Adapta tu menú y tu porción a tus gustos y tus necesidades. Si reduces la ración, y te has levantado pronto, complementa a media mañana con algún otro sibaritismo que te guste: un yogur especial, una fruta exótica, un poco de tu queso favorito… para no llegar “lampando” a la comida. Sé tú mism@ quien se paute lo que comer en función de gustos, hambre…

Pero es muy importante que lo dejemos pautado previamente y nos comprometamos a llevarlo a cabo, para evitar que “el día de autos” caigamos en la tentación de diluirnos.

Hoy tu trabajo consistirá en pensar en ti, en determinar ese desayuno de deleite para días especiales. Cuando se te ocurra, escríbelo, o memorízalo. Y si quieres mañana lo puedes poner en práctica, a ver qué tal funciona. ¡Feliz día!

 

 

 

 

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