DÍA 13: FORTALEZAS Y DEBILIDADES

Antes de seguir adelante con nuestro proyecto empresarial, es muy importante conocer bien nuestras fortalezas y debilidades.

Reconocer nuestras debilidades no nos hace más vulnerables. Más bien al contrario, reconocer nuestros “puntos flacos” y hacerles frente, nos fortifica.

¿Qué harías en tu empresa si conoces tus fortalezas y debilidades? Evidentemente tu producto serían tus fortalezas, vivirías de ellas, y seguramente trabajarías sobre tus debilidades para superar a la competencia ¿No crees? Pues nosotros vamos a hacer lo mismo con nuestro objetivo.

El verdadero éxito en todo este proceso creo que no debe ser una dieta tal y como entendemos la palabra dieta. Estoy plenamente convencida de que para adelgazar de verdad, definitivamente, no tenemos que dejar de comer alimentos que nos engordan.  Tenemos que DEJAR DE DESEARLOS.

El secreto verdadero, por tanto, no está en controlar los alimentos, sino los deseos. El control de la alimentación, mientras impere el deseo, siempre va a ser temporal, porque en algún momento del camino, la supuesta fuerza de voluntad necesaria para llevar a cabo el control de la ingesta, se verá alcanzada y superada por la necesidad de satisfacción del deseo. Así de sencillo.

Por tanto, mientras hemos intentado perder peso desde la perspectiva de la dieta, la nutrición, y la endocrinología, sin ocuparnos del deseo, a nivel psicológico, intelectual y volitivo, hemos sucumbido por el camino.

Por tanto también, mientras los psicólogos que tratan el adelgazamiento no se centren en trabajar sobre el deseo, en vez de ponerse a buscar los orígenes de los problemas en padres, abuelos, y demás ancestros, seguiremos sucumbiendo por el camino, y debilitándonos ante cualquier comportamiento nuestro que, lógicamente, y después de vivir toda la vida a dieta, imponga el deseo sobre la fuerza de voluntad, hasta que finalmente el deseo campe a sus anchas porque la voluntad ha visto menguada su fuerza a la nada.

Todos tenemos deseos: alimenticios, materiales, sexuales, económicos… y hasta espirituales como Santa Teresa de la Cruz.

Algunos de nuestros deseos incluso se contradicen entre sí. Ese es nuestro caso, en el que se enfrentan 2 deseos muy poderosos: El de querer adelgazar, y el de querer comer determinados alimentos.

El deseo de adelgazar, requiere de comportamientos como la fuerza de voluntad, la motivación… Mientras que el deseo de comer solo requiere disponer del alimento, así que como mucho, un paseo al proveedor más cercano. ¿Cuál de los deseos crees que tiene más posibilidades de imponerse?

Por otro lado erramos al definir el primer deseo, dado que realmente no queremos adelgazar, sino que lo que queremos estar delgad@s. El primer deseo es un proceso que para nada nos motiva, es más, lejos de motivarnos, lo vemos como un sacrificio. Por ello nos cuesta arrancar con la dieta, por ello nos cuesta motivarnos en el proceso. Es el deseo de estar delgad@s el que nos motiva realmente.

Por tanto, en el terreno de la motivación, la necesitamos para llevar a cabo el proceso, pero lo que realmente nos motiva no es el proceso, sino el resultado, y en esto subyace toda la dicotomía mental con la que luchamos a diario.

Así , la psicóloga que me atendió en el hospital, que tenía la misma empatía que el centrifugado de mi lavadora, y todos los que yo llamo “sabi@s flac@s” te sentencian con toda su sapiencia: “Si quieres adelgazar, no comas”.

Y en ese mismo momento tu cerebro en silencio responde: “Hij@ de put@, yo lo que quiero no es adelgazar, quiero estar delgad@ y comer lo que tú comes”.

Como el resultado del deseo “estar delgad@” a día de hoy es intangible, nos resulta muy complicado trabajar sobre ese deseo. Por eso te propuse trabajar con tu yo futuro. Por eso también te propongo que empecemos a trabajar sobre el deseo de comer determinados alimentos, y echarle imaginación.

Los cantantes tenemos cierta destreza en eso, porque como nuestro instrumento lo llevamos dentro de nosotros, no podemos verlo, y tenemos que inventar maneras de visualizarlo mentalmente, sin poder ver realmente los movimientos que se producen dentro de nuestro cuerpo cuando emitimos un sonido.

Todos lo hacemos en cierto sentido cuando hablamos, emitimos sonidos, pero realmente no sabemos los mecanismos precisos que movemos dentro de nosotros mismos para hacerlo.

¿Qué desearía tu yo futuro comer y qué no? Te dejo pensando en tus fortalezas y debilidades para que te resulten más fáciles los siguientes capítulos.

 

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