DIA 6: MIMOS Y CARICIAS

¿Cómo estás? ¿Qué tal tu nueva vida deportiva? 😉

Como ya dijimos, el ejercicio ayuda a tonificar nuestra piel, que puede verse afectada por la flacidez al vaciar por dentro nuestro traje cutáneo.

Otra forma de luchar contra la flacidez y la deshidratación que se producen con las dietas es hidratar el cuerpo desde fuera, mediante cremas y masajes para que la piel absorba bien esas dosis de hidratación exterior. Esto es lo que vamos a incorporar hoy.

Hoy vamos a hacernos con una crema hidratante, o a sacar alguna que tengamos guardada en el armario, que no esté caducada, claro ;-). Después de la ducha, antes o después de nuestros 10 minutos de ejercicio, o antes de acostarnos, nos daremos un buen masaje, hasta que nuestra piel absorba bien la crema.

Puede ser una crema hidratante, o puedes utilizar una reductora, anticelulítica, reafirmante, antiestrías,… en función de tus necesidades. Hay cremas de todo tipo, adaptadas a todos los bolsillos. Siempre he oído que las cremas de Mercadona son estupendas, han sacado nuevos productos de esta categoría de hecho, me he comprado el reductor de volúmenes rebeldes, porque toda yo soy rebelde ;-). Viene con aplicador de masaje y todo. Si la compras ¡gira el rollon! El otro día la abrí para probarla y me pasé un minuto dando vueltas al bote para que saliera la crema (y eso que lo pone en las instrucciones). Si cuentas con más presupuesto, Shiseido Body creator, hay ofertas estupendas en Amazon, Notino…, tiene un olor a cítricos  increíble, y la descubrí gracias a mi amiga Arantza que es !la Fletcher de las compras por internet ;-)!. Si te inspiran más confianza las cremas de Farmacia, Somatoline, aunque cuando utilicé Somatoline Noche a mí me hacía una película que luego se hacía pelotillas verde-grisáceas que se quedaban pegadas en las sábanas. Thiomucase también ha sacado nuevos productos, a mí el olor del stick se me arranciaba al de un rato de ponérmelo y olía como a toalla mal secada, pero el Thiomucase Reductor de grasa me encanta.

Como vamos a gastar muchos botes, podemos ir probando hasta encontrar la que nos guste. Y como además en este plan vamos de menos a más, podemos empezar por las más baratitas, y cuando tengamos menos superficie que tratar nos compramos las caras ;-).

Masajeemos todo nuestro cuerpo, primero suavemente, después con un poco más de ganas, y finalmente otra vez con suavidad.

¿Has oído hablar de los experimentos del controvertido Masaru Emoto? Te dejo un enlace del que más gente ha puesto en práctica, el del arroz:

http://utopiadeldemente.blogspot.com.es/2014/07/el-experimento-del-arroz-experiencia.html

Todo tenemos partes de nuestro cuerpo que nos gustan más y partes que nos gustan menos. Si pensamos que somos el tarro de arroz, les hacemos flaco favor todos los días a las menos favorecidas. Mimamos y exhibimos las que más nos gustan, y por contra tapamos y nos avergonzamos de las que menos.

Yo siempre he odiado mis cartucheras, les he dicho mil veces “Si me queréis, irse” como la Lola Flores, pero ni por esas, ahí siguen adheridas a mi cuerpo. Hoy he decidido que voy a empezar a tratarlas de distinta manera, que la mitad del masaje diario se lo voy a dar a ellas, que voy a animar a mis posaderas a tonificarse mientras las acaricio, y les voy a decir que “lusen bien relindas” y más que van a lucir.

Se acabó maltratarnos porque no cumplimos los estándares de belleza que nos imponemos, o que nos impone la época, porque si hubiera nacido en la época de Rubens sería “la puta ama”. De hecho, cuando me divorcié y me apunté a páginas de internet para volver a encontrar el amor, ese fue mi primer nick, Renaissance, luego lo cambié porque el renacimiento amoroso que buscaba acababa siempre como “El día de la marmota” ;-).

Para emprender este viaje necesitamos autoestima, trabajaremos sobre ella, este es el primer paso, de este modo vamos rompiendo uno de los factores del siguiente binomio: Como tengo la autoestima baja no hago dieta, y como no he podido con la dieta tengo la autoestima baja.

Si la excusa es la falta de tiempo, no te apures, con 5 minutos de sobeteo diario ya hacemos una gran labor por nuestra piel. Piensa en el día de ayer. Seguro que encuentras 5 minutos en los que estuviste perdiendo el tiempo. Solo es cuestión de aprovecharlos en mejor fin. Si sabes que vas a llegar a la noche cansad@, date el masaje por la mañana, es solo cuestión de levantarse 5 minutos antes. Yo voy a hacerlo por la noche, antes de ir a la cama, que me relaja para ir a dormir. Si quieres integrarlo con tu rutina de ejercicio, genial, dicen que si das la crema antes, al abrirse los poros durante el ejercicio los principios activos trabajan mejor. Un masaje después de entrenar, como todo buen deportista, también te deja como nuev@. Prueba cómo te gusta más.

Mimémonos y querámonos, somos nuestro tesoro más valioso, que nunca se nos olvide. Hasta mañana.

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