Diario de A gord@

El 95% de las dietas fracasan. Si estás leyendo esto, es posible que seas consciente de ello en primera persona.

Los especialistas echan la culpa a la falta de voluntad de los pacientes. ¿Te imaginas que fracasaras en tu trabajo en el 95% de los casos? Soy profesora, y no me imagino fracasando con el 95% de mis alumnos, y echándoles la culpa a ellos de mi debacle.

Dicen que existe un perfil de mujer maltratada, en el que las defensas de la autoestima están tan bajas que asume que la culpa de todo es suya. Creo que, en cierto sentido,  también existe un perfil  de “Gordit@ a dieta”, pues los pacientes que hemos creído que el fracaso obedece a la debilidad de nuestra fuerza de voluntad, pensamos que efectivamente precisamos de otro que nos controle para poder llevar a cabo nuestro propósito de perder peso, con lo que no solo nos encontramos con la falta de autoestima física, sino también con falta de autoestima mental, al tener que subrogar nuestra supuesta incapacidad para gestionar el peso en manos de terceros.

Einstein dijo: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”

¡Creo que va siendo hora de REINVENTARNOS! Va siendo hora de tomar el timón de nuestros barcos, romper con todo lo anterior, cambiar de rumbo para llegar a buen puerto.

Comienzo este viaje con la firme convicción de que puedo conseguirlo, y para ello adquiero el compromiso de escribir este blog, que como su propio nombre indica, estará escrito en forma de diario, con sus 365 capítulos, uno para cada día del año.

Escribo mi diario en primera persona del plural en vez de en singular, porque si te inspira mi Odisea y quieres incorporarte al plan eres bienvenid@. Creo en la sinergia, en que el trabajo compartido ayuda a la consecución de resultados, por ello te invito a comentar, compartir tus dudas, experiencias, éxitos y fracasos, aprenderemos avanzando. Si además de servirme a mí misma, te sirve a ti, me sentiré doblemente satisfecha. Quiero que esta aventura llegue a todas las personas que lo necesiten, así que también puedes compartirla con todo el mundo a quien creas que pueda ayudarle.

El plan de acción que nos proponemos abordar es el siguiente:

Adaptemos nuestra dieta a nuestro día a día y a nuestras necesidades. Las dietas siempre imponen parámetros rígidos que nadie puede cumplir al 100%, porque ni todos somos iguales, ni nadie tiene todos los días la misma fuerza de voluntad y el  mismo estado de ánimo.

Adoptemos lentamente los buenos hábitos, reduciendo así la dificultad y el efecto estancamiento. Las restricciones alimenticias severas no solo provocan dificultad para adquirir instantáneamente esos hábitos saludables, sino que a largo plazo el cuerpo se adapta a la restricción provocando un estancamiento en el peso y ante la desmotivación por el infructuoso esfuerzo, cualquier exceso se paga con efectos yo-yo. La progresión en el esfuerzo provocará resultados menos visibles a corto plazo, pero mucho más sostenibles a medio-largo plazo.

-En educación se está trabajando sobre el concepto “Gamificación” que es intentar convertir en juego el aprendizaje para obtener mejores resultados. Vamos a gamificar nuestra pérdida de peso, vamos a divertirnos, mejorando nuestra salud física y mental, cambiando  hábitos y superando  tabúes. Se acabó el tedioso y desmotivador sometimiento a “Los Juegos del Hambre”.

Trabajaremos para asumir la responsabilidad y presumir de que somos capaces de cuidarnos, ya que la decisión última de hacer dieta es nuestra, no tenemos necesidad de depositar nuestro control en terceros.

Una última cuestión: Si te incorporas cuando el viaje ya esté empezado, puedes hacerlo, solo te recomiendo que leas y pongas en práctica un capítulo al día. Tod@s hemos hecho eso de esperar que termine la temporada de nuestra serie favorita para pegarnos el atracón televisivo, viendo un capítulo tras otro apoltronad@s en el sofá. Lo mismo puede hacerse con cualquier cosa en la vida, incluida la comida. Este comportamiento compulsivo está estudiado y promovido por las empresas de marketing que crean la dosificación perfecta, para infundirnos el estado de ansiedad que requiere el consumismo. Y en cierto sentido, tiene su lógica no desesperarse durante una semana para ver el siguiente capítulo y enlazarlos todos de una sentada. Pero creo que debemos  aprender a dosificar lo que nos gusta, es una buena forma de aprender a disfrutarlo sin ansiarlo, y, por qué no, podemos empezar a practicarlo con el blog. Intentemos retomar el control de la situación poco a poco. Los capítulos además no crean suspense final, así que te será fácil ;-).

Te propongo que comencemos imaginando que cada mañana desayunamos junt@s, y nos marcamos un objetivo común que procuraremos cumplir durante el día ¿Te apetece el plan?

¡Pues comencemos!

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